Visayas varias

Después de unos maravillosos días en Malapascua, la siguiente etapa del viaje era una isla cercana a Cebú llamada Siquijor.
Mi idea era planear un poco el resto del viaje mientras estuviese en Malapascua, pero entre lo cansada que llegaba cada día del buceo y que en Filipinas la conexión a internet brilla por su ausencia, me planté en mi último día en la isla sin saber ni a donde ir.
Como mi instructora me dijo que Siquijor era “ very nice”, muy tranquilo y menos turístico, para allá que me fui.
En teoría había un ferry  que iba directo de Cebú a Siquijor en 8 horas, pero los horarios no son muy confiables.Llamé incluso a la compañía y no me sabían decir muy bien a que hora salía,  si era directo  o tenía que cambiar de barco en otra isla, por lo que me decanté por la opción bus burra, ya que sabía que había  durante todo el día con relativa frecuencia.
Desde Malapascua hay que volver a tomar el ferry a Maya, en la isla de Cebú. El primero es a las 7 de la mañana y cuesta 100 pesos, más otros 20 si hay bajamar ya que entonces una “ banka” te tiene que llevar desde Cocobana resort, en la playa principal al barco.
Una vez en Maya no había autobuses así que todos nos subimos en una de las vans que estaban esperando en el puerto y que cuestan 200 pesos, lo mismo que el autobús con airacondicionado. Aunque he de decir que era mucho más incomoda y encima íbamos como sardinas en lata, porque otra cosa no, pero aquí saben lo que es la optimización del espacio.
Llegamos a la terminal norte de autobuses a la 1:15 ( tardamos 4 horas con parada a desayunar incluída)y de ahí taxi a la terminal sur de autobuses ( unos 100 pesos con taxímetro) para coger el bus a Dumaguete
Salen  continuamente, aunque eso sí ,no hay horario ninguno, sino que es según se van llenando, así que a las 14:20 cuando no entraba nadie más salimos.
Se suponía que en total se tardaba 6 horas hasta Dumaguette, pero tardamos 2 h en recorrer 29 km así que hasta las 10 pm mo llegamos.
El viaje fue pesadísimo, primero es bus hasta Santander y allí el bus se monta en el ferry hasta la isla de Negros y otros 30 minutos hasta Dumaguette. Normalmente la gente para en el camino,en Mohaboal o en Bohol y ahora entiendo por qué. Al menos el señor que tenía al lado era un encanto y al decirle que viajaba sola le debió entrarinstinto paternal, porque me compró caramelos, torreznos y todas las especialidades locales de los vendedores que subían al autobús en cada parada.
Coste total: 310 ( 240 el bus más 70 del ferry), impresión global: muerte y destrucción, viaje muy pesado, lo más reseñable los torreznillos y que en el camino vi Valladolid,que básicamente consistía en un solar en venta jajjaja, pero siempre me hace ilusión ver “ Valladolores” por el mundo a pesar de lo mucho que reniego de mis orígenes.
Hice noche en el Flying fish,  del que puedo decir sin duda alguna que es el mejor hostel en el que he estado en Filipinas  con diferencia. Cumple con los estándares de limpieza y tiene duchas de verdad, no al estilo asiático en el que hay un grifo pegado al baño y puedes ducharte a la vez que haces pis, como quien dice.
No vi nada de la ciudad, ya que solo hice noche porque no llegaba a coger el último ferry a Siqijor, pero según me dijo todo el mundo es como todas las ciudades filipinas, fea, y no merece la pena.
De Dumaguete a Siquijor cogí el ferry  lento de la compañía Montenegro  que tarda 1:45 horas y cuesta 140 pesos.Hay uno rápido, pero el viaje es tan corto, que a mi parecer no merece la pena y cuesta más del doble.

En Siqijor me quedé en San Juan, pero solo una noche y no 3 como pensaba en un principio.
En primer lugar porque nada más llegar me enteré de que no había ferrys diarios y tenía que coger un vuelo de Cebú a Palawan, en segundo porque el hostel era un poco de tuto o muerte, y tercero porque sin moto no te podías mover, y ya sabeis de mis habilidades conductoras…..( que en el caso de la moto son lo que vienen siendo nulas).

Lo de la moto lo solventé, porque al poco de llegar al hostel apareció una chica que viajaba sola y me pareció la ocasión perfecta para “ hacer amigos”. Así que después de tener la típica conversación de de dónde eres, estudiad o trabajas, me dijo que me paseaba en plan Miss Daisy por la isla porque ella sí conducía moto. Así que en media tarde nos recorrimos la isla, ( a grandes rasgos).

Entrada al puerto de Siquijor 

Cascadas  de Cambugahay 
 Resultó que Denise, la holandesa, volaba el mismo día que yo de Cebú a Puerta Princesa, por lo que decidimos seguir el viaje juntas.Como al día siguiente no paraba de llover decidimos coger un ferry a Bohol, porque de allí era mucho más fácil ir a Cebú ya que había varios ferrys por día. A Bohol no pensaba ir ya que hace un par de semanas hubo un atentado terrorista, pero Denise venía de allí antes de pasar por Siquijor yme dijo que no había peligro ninguno, así que allí que nos fuimos.250 pesos el tricycle de San Juan al puerto, 700 el ferry rápido con Ocean Jet, 17 de port fee y 45 por facturar el equipaje.
Nos quedamos en el mismo hostel en el que ella se había quedado la vez anterior en Alona beach.Ese día no hicimos nada, pero quedamos para ir al día siguiente a ver las Chocolate Hills con unos chicos que conocimos en el taxi del puerto a Alona beach. Quedamos con un conductor local para que nos llevara a las 4 de la mañana así que tocó irse a la cama pronto como los Lunnies.
A la hora acordada estábamos en la puerta, pero para mi sorpresa, no nos esperaba una furgo para 6 personas sino un coche, y claro ahí no entrábamos ni de coña.
Parece ser que saqué toda mi mala leche, yo no lo noté porque a mi me parecía que hablaba tan normal, pero según el resto sonaba muy enfadada cuando le decía al conductor que fuera a buscar otro coche. El caso es que no sabemos de donde apareció otro conductor, que nos ofreció llevarnos en su furgoneta que estaba aparcado enfrente, así que nos montamos con nuestro “ salvador”. Y digo “ salvador” porque eso pensábamos antes de que empezase a conducir jajaja, porque normalmentese tarda 2 horas en llegar y tardamos una, porque quería estar seguro de que llegávamos para ver el amanecer. Yo no pasé miedo porque soy bastante confiada, y sé que cualquiera conduce mejor que yo jajajaja, pero una pobre se pasó todo el viaje diciendo que íbamos a morir 😂😂😂.
No morimoy llegamos, aunque el sol ya casi había salido, pero mereció la pena porque no había nadie y normalmente el mirador en Carmen suele estar a reventar.
Survivors

Chocolate hills

Después del madrugón pusimos rumbo de vuelta y el resto de fue a dormir. Yo en vez de eso me tomé unos cuantos cafés y listo.
Alona es un poco “ Gandía” así que no hay demasiado que hacer, es el típico pueblo de veraneo. Así que alquilamos una moto para ir a White beach, otra playa a unos 10 minutos de Alona y comer allí.
Aprovechando la coyuntura recibí mi primera clase de conducción, porque está visto que en Asia sin moto no eres nadie, y cuando Denise se vaya, ya no voy a tener quien me pasee y me va a tocar conducir por mucho que me pese.
White beach 

Para concluir nuestra estancia en Alona,salimos un ratillo con el staff del hostel y casi “ matamos” a una de las recepcionistas porque la pobre no había bebido en su vida y los filipinos son tan buena gente, que por no hacer el feo, intentó seguirme el ritmo a mi que soy como bob esponja y me bebo las copas a la velocidad del rayo….así que nos tocó llevarla a casa.
Al día siguiente ya volamos a Puerto Princesa y para ello cogimos el ferry a Cebú ( 800 pesos en clase turista y 3 horas) y casi casi lo perdemos, nos tocó incentivar al taxista con 20 pesos de propina para que acelerara y esprintar con mi “ pequeña” mochila de 20 kilos.A falta de crossfit al menos esto me sirve como entreno.. Media hora en taxi  y 200 pesos después, llegamos al aeropuerto de Cebú para coger nuestros respectivos vuelos a Puerta Princesa y así poner fin a nuestra etapa en las islas Visayas.

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