Mandalay

Previa escala de 3 días en Bangkok visitando a mi amigo Nacho, que es el mejor anfitrión del mundo y me trató como una reina, puse rumbo a Myanmar.
Mi toma de contacto con el país sería Mandalay. Llegué al aeropuerto, que es bastante pueblo, del tamaño de Villanubla en  Valladolor y me tocó esperar hasta las 7 que llegó el siguiente vuelo para llenar una minivan, que por 4000 kyats me llevó a mi  hostel.
Me alojé en Ostello Bello por recomendación de Denise, que antes de viajar conmigo en Filipinas, había estado en Myanmar.
Ese día aparte de cenar un típica tea leaf salad,que era lo más sano que habia, pero que tenía de ensalada lo wue yo de sueca, porque las hojas de té están bien refritas ( como toda la comida en Myanmar parece ser), no hice mucho más porque estaba que me caía del sueño.
Al día siguiente me levanté pronto para leer la lonely planet y tratar de averiguar qué se supone que había que ver en Mandalay.Después de tantas semanas viajando con gente, se me hacía raro volver a estar sola y me daba hasta “ miedito” , pero me duró poco porque cuando le pregunté a una chica que qué había hecho ella y me dijo que acababa de llegar y que pensaba ir a ver las ciudades antiguas , Sagaing, Inwa y Amarapura, situadas a las afueras de Mandalay. En Myanmar no se permite alquilar motos a extranjeros, así que para moverse toca coger taxi o mototaxi.
El taxi para ir a las ciudades antiguas cuesta 35000 kyats, por lo Lisa, que así se llamaba la chica, me comentó la posibilidad de compartirlo. Del mismo modo que yo le había preguntado a ella, nos preguntaron un chico brasileño, Isaac y una americana, Alessa y nos costó 32000.
En el camino a la primera de las ciudades, paramos en Mahamuni Paya, la estatua de buda más verenarada del país y que está cubierta de hojas de oro que los devotos han ido colocando a lo largo del tiempo.

El Buda dorado de Mahamuni Paya, no se ve muy bien pero es que estaba tan rata que pasaba de pagar la  ” camera fee” y es lo mejor que pude sacar con el móvil escondido 

Devotos limpiando el buda

Después nos dirijimos a Sagaing. Para ello cruzamos un puente que nos permitió disfrutar de las vistas de Sagaing Hill y sus muchísimas pagodas y templos. Antes de ascender a Sagaing Hill, nos  detuvimos en Sitagu Buddhist academy para después subir los escalones ( unos 10 minutos) hasta la parte más alta de la colina donde se encuentra Ponnya Shin Pagoda. Como podeis ir intuyendo ya, la cosa va de pagodas en este país…..
Como hacía un calor de morirse y ya era la hora de almorzar, decidimos comer allí mismo, porque pese a ser un lugar turístico, en los dos restaurantes que había la comida era baratísima( 1500 kyats, que al cambio es un euro).

Sagaing hill desde la cima 

Sitagu academy 

Ponnya Shin Pagoda 
Después de comerme una rica ensalada de hojas de té ( cin un par de litros menos de aceite que la de la noche anterior)fuimos a la segunda de las ciudades antiguas, inwa. Para ello el taxista nos dejó en un embarcadero situado envrente, donde tuvimos que coger un pequeño barco de madera.
Se supone que para entrar a Inwa hay que pagar, pero a nosotros nadie nos pidió tiquet, así que eso que nos ahorramos. Aunque la verdad, dimos un poco de vuelta y entramos por la entrada trasera para evitarnos el pago. Aunque se trata de una entrada combinada que sirve para ver el palaco en Mandalay, varios monasterios e Inwa, por lo que si vas a ver los “ highlights de Mandalay” no hay forma de escaquearse en el pago de los 10000 kyats porque sí toca sacare, tiquet a  la entrada, por lo que combiene ir en primer lugar al palacio si vas a ver todos.
En Inwa solo vimos Maha Aungmye Bonzan, que son las ruinas de un antiguo monasterio de 1822 y un conjunto de pagodas. No nos quedamos mucho porque queríamos ver la puesta de sol en U-Bein bridge, que es el puente de teca  más largo del mundo.

Maha Aungmye Bonzan 

Cogimos un bote por 1500 kyats cada uno par ver el puente en “todo su espledor” durante la puesta de sol.Aunque no hubo puesta como tal, porque estuvo nubladísimo, el puente y todo el paisaje alrededor era ❤️. Tuve la impresión en ese momento de que Myanmar me iba a encantar y no me equivocaba.
De camino a nuestro hostel, Ostello Bello paramos a cenar noodles de arroz en el mercado chino por 800 kyats ( poco más de medio euro), y pese a haberme saltado todas y cada una de las recomendaciones de sanidad, sigo invicta y sin ponerme enferma jaja.
U-bein bridge 
Al final nos dieron las mil ( las 3 para ser exactos) porque nos quedamos sociabilizando en la terraza del hostel y yo pretendia ir al día siguiente a Mingún. Decidí que si me despertaba iba y sino pues nada, no me iba a estresar por no ver algo.
Como estoy tan feliz, por supuesto no me costó nada levantarme, y sin alarma ni nada a las 7:15 estaba en pie.
Para ir a Mingún había un barco a las 9 desde el ‘ tourist port’ así que previo moto taxi por 1000 kyats para llegar al muelle, cogí el barco, que por 5000 kyats ( ida y vuelta) te lleva en unos 40 minutos a Mingún.
El ferry de vuelta es a las 12:30 y en una hora ya lo tenía todo más que visto, porque sinceramente, no había mucho que ver, bueno lo había, las pagodas de Mingún e Hsinbyume, y una campana, pero que se veían en cero coma.
Así que después de deshidratarme esperando , porque hacía 37 grados volvimos a Myanmar. Lo mejor de la excursión: el trayecto en barco , que ya permite intuir la belleza de los paisajes en Myanmar.

Por la tarde me di unas vueltas por los mercados locales mientras hacía tiempo para ir a ver la puesta de sol a Mandalay Hill.
Me pasé tanto haciendo tiempo, que ya no llegaba a tiempo para subir la colina antes de la puesta de sol y menos ahora que estoy cero fit y solo de pensar en correr cuesta arriba, sudo tinta. Me tocó coger otro moto taxi para llegar y subir el último tramo para llegar y que encima no hubiera puesta de sol. Arriba se me acercaron un par de monjes jóvenes y lozanos para practicar inglés. Ya que según parece es muy común que pasen sus tardes enteras según salen de la escuela, persiguiendo a los turistas para mejorar sus habilidades linguísticas. Estuve hablando con ellos un rato y se me “ arrugó” un poco el corazón cuando me contaron que llevaban 7 años sin ver a sus familias, desde que entraron a estudiar. 
Pese a que Myanmar está mucho “ más desarrollado” de lo que me esperaba, supongo que en las zonas rurales hay mucha pobreza y para muchas familias, la única salida para sus hijos es enviarlos a los monasterios como ocurría antiguamente en España.De camino al hostel paré en Kuthoda Paya y ahí me encontré a los 2 monjes que habían tardado menos en llegar a pie que yo en moto 😂😂. Vamos,  que ni en moto estoy ya fit jaja.
Y con eso ponía fin a Mandalay porque al día siguiente me iba aunque no supiera donde…. Había dos opciones, o las montañas del norte donde no haría el horroroso calor de Mandalay o bien Bagan, que era como el infierno aparentemente.
Lisa, la alemana de mi cuarto tenía la misma duda, así que acordamos decidir sobre la marcha qué hacer. Finalmente al levantarme me decidí por His- paw y ya después iría a Bagán, porque total como no tenía planes ni ruta, me daba tiempo a todo.
Lisa se venía conmigo, así que sin billete de bus ni nada a la estación que nos fuimos, con tan buena suerte que conseguimos los 2 últimos asientos que quedaban en un autobús local, que por los 5000 kyats que costaba ( 3,5 euros) no tenía nada que envidiar a los Alsa españoles, eso sí íbamos a viajar a la “ velocidad de la luz” porque tardaríamos 6 horas para recorrer los apenas 200 km que separan Mandalay de His-paw.

la no pursta de sol desde lMandalay Hilla 

Kuthoda Paya, o el libro más largo del mundo, 

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