Hsipaw y Pyin U Lwin

Llegamos a Hsi-paw ya de noche. De camino reservamos el hostel, porque mi nueva amiga, Lisa ,pese a ser alemana, ni es puntual ni planifica, por lo que podía seguir en la tónica de decidir sobre la marcha y “ go with the flow”.
Nos quedábamos en “ Mr Charles” porque yo quería hacer un trekking al día siguiente  y aparentemente,ese hostel tenía el monopolio y era donde se organizaban todos los tours y como llegábamos tan tarde, sino me iba a tocar esperar al día siguiente para poder hacerlo.
Lisa estaba “ food poisoned”por comer tea leaf salad, así que tenía sus dudas acerca de si iba a poder hacer el trekking o no, pero después del viaje en bus, ya vió claro que no iba a poder hacerlo, así que decidí hacer solo el trekking de un día, en vez de el overnight ( 2 días y una noche).
Aparentemente había gente apuntada para el día siguiente, y habían elegido la ruta larga, que eran 10 horas caminando, y vería lo mismo que en el trekking de 2 días, porque salíamos más temprano y no parábamos de caminar después del almuerzo. Así que la única diferencia iba a ser que me iba a poder duchar por la noche y no iba a tener compañía en la cama (“ bedbugs”), porque las condiciones de los homestay suelen ser bastante precarias..
Por la mañana según salía, Lisa decidió que definitivamente no podía hacer el trekking por culpa de la ensalada asesina, así que me fui yo sola con un austriaco y una pareja australiana.
Llevaba lloviendo sin parar durante días porque ya es época de lluvias, pero tuve la buena suerte de que me hizo un sol espléndido,aunque buena suerte según se mire, porque caminando 10 horas a pleno sol y 35 grados, no me dió una lipotimia de milagrito.
Pasamos por los pueblos de Shan y Palaung y por muchas plantaciones de té, y yo que era de asfalto cien por cien y me daba alergia el campo, cada vez me gusta más. Paramos en el camino a hacer varios descansos para tomar té, que en vez de ser con pastas fue con ensalada de hojas de té( que pese a que fue lo que intoxicó a Lisa es la fuente principal de mi alimentación en Myanmar) y papaya y durian.Éste último  huele a pies podridos aunque sabe un poco mejor de lo que parece, sin ser una maravilla…. Vamos que si me lo dan lo como, pero jamás lo compraría.

Paisajes de Hsipaw

Papaya a la izquierda y Durian a la derecha

Despuès de comer en Palaung, a base de ensalada de té, bamboo, tofus varios y arroz, volvimos a Hsi- paw.
Pese a que nos habíamos puesto como el kiko y mucho hambre que se diga no teníamos, como habíamos caminado ni más ni menos que 32 kilómetros quedamos a cenar en “ Mr Shake” , aunque cenar lo que se dice cenar poco, porque no tenían nada y solo pudimos tomarnos unas piñas coladas y otros cócteles varios antes de ir a recenar a un chino que ha sido lo más cerca que he estado de las amebas y la intoxicación en este viaje, aunque aún sigo invicta 💩🙌💪.

Mr . Shake 
Al día siguiente a las 9:30 de la mañana cogimos el tren a Pyin U Lwin, había primera y segunda clase, y por supuesto,me he metido tanto en el papel de backpacker, que compramos segunda por el módico precio de 1200 kyats ( 0,8 euros) mientras que primera costaba 3000.
En  la época de la colonia británica, Pyin U Lwin, era el sitio de veraneo de los ingleses, que escapaban del calor infernal de Mandalay. Más que por el fresquito que hacía ,( entendiendo como tal 28 grados), íbamos por el trayecto en tren en sí, porque aparentemente era espectácular. Y vaya sí lo era! Eso sí, si lo hago en bici tardo menos, porque nos tiramos ni más ni menos que 7 horas para recorrer 142 km. Yo que con mi narcolepsia me quedo dormida en cualquier cosa en movimiento, no pude cerrar los ojos en todo el trayecto por lo bonito que era el paisaje. Y no solo el paisaje, casi al final del viaje se atraviesa el Viaducto de Gokteik, que en el  año de su construcción en 1901, por la Pennsylvania Steel Company,era el segundo más alto del mundo y a día de hoy, continúa siendo el más largo de Myanmar. Y de que es alto doy fe, yo con mi vértigo casi muero del susto. No en vano, aparece en las listas de los trayectos en tren más peligrosos del mundo, y por algo  el módico precio del billete que no llega a un euro , incluye un seguro de vida de 0,87 kyats ( 0,0006 euros).Vamos que si pasa algo, mejor que te pillen confesado, porque con eso no da ni para tiritas.Pero parece que mi época gafe ha pasado y llegamos sanas y salvas.

Viaducto de Gokteik
En Pyin U Lwin , mucho mucho que hacer no había, como la pobre Lisa seguía mala, el día que llegamos me dí una vuelta por la zona del mercado y poco más. Había un mercado nocturno de comida, pero con las típicas delicias de Myanmar, todo “ deep fried” y literal, porque si yo me como eso, primero estaría como una mesa camilla y segundo moriría de un infarto de miocardio fulminante. Así que me tocó comerme unos noodles de arroz, que tampoco es wue me fascinen y vuelta para casa 
Al día siguiente alquilé una bici, por 1500 kyats ( un euro), y menos mal que no tenia que ir muy lejos porque frenos que se diga así que frenen no tenía, se desviaba hacia la derecha. Y de luces ni hablamos.
Fui al jardín botánico, que es “ bonito” pero sin más, y por los 5000 kyats que cuesta la entrada, me podía haber alquilado una moto todo el día y haber ido a las cataratas de Anisakan, pero mis habilidades motoristas no están tan depuradas aún, aunque de eso hablaré otro día… Así que me tuve que conformar con el jardín y las supuestas casas coloniales que había.
Y digo supuestas, porque había 2 y databan de primeros del siglo XX, con lo que mi casa en Londres con su ratón incluído era más antigua y bastante más bonita 
Pese a que en mi opinión Pyin U Lwin es suprimible, el trayecto en tren que une Mandalay con Lashio, no lo es, así que aunque haya que tener más paciencia que el Santo Job, por lo interminable del viaje, merece la pena.
Después de Pyin U Lwin, nos dirigiríamos al día siguiente a Bagan, la ciudad que se supone que es “ la joya de la corona” de Myanmar en cuanto a belleza se refiere, pero eso ya lo contaré en la siguiente entrada.
Jardín botánico 

” casas coloniales “

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