Hpa-An

Pese a que estaba lloviendo( eso según la previsión meteorológica que ya habíamos comprobado que en Asia no es muy fiable) , decidimos probar suerte y dirigirnos al sur, a Hpa-An.
Cogíamos un bus “ nocturno” ( entendiendo por nocturno a las 6 de la tarde) hacia Yangoon y una vez allí cogeríamos un bus  Hpa- Ann. Decidimos hacerlo así pese a que había un bus directo, porque éste último era un bus local, y por el día funcionan relativamente bien pero para viajar de 4 de la tarde a 6 de la mañana no nos convencía mucho porque aspirábamos a dormir algo . Así que nos fuimos a Yangoon en bus “ VIP” que nos costó 20000 kyats en lugar de los 14000 del directo, pero a cambo teníamos butacones super reclinables y un aire acondicionado al más puro estilo Siberia que no esperábamos. Y  es que cuando al montarte en un autobús en un país tropical te dan una manta paduana, la cosa no pinta bien….
Llegamos a Yangoon a las 7 de la mañana, casi con principio de amigdalitis, porque ni mi abrigo polar ni la preciosa manta de Hello Kitty que me habían dado al subirme, cosiguieron protegerme del aire acondicionado e inmediatamente encontramos un bus que salía a Yangoon a las 7:30. Así que el tiempo justo para estirar las piernas y de vuelta a la carretera, esta vez sí en bus local, que total ya eran solo 6 horas y a un módico precio de 5500 kyats.

Tardamos 6 horas en llegar y nos fuimos directas al Little Hpa-Ann hostel que nos había recomendado un chico de los que hicieron el trekking de Inle lake con nosotras. Después de tantos días sin haber pisado un hostel, estaba “ spoiled” ( consentida) como me dijo Lisa, porque cuando vi la habitación de 4 del tamaño de una caja de cerillas, le dije que yo ahí no me quedaba, que me entraba claustrofobia. Al final nos quedamos en una habitación de 8, porque aunque compartiésemos con más gente, al final es lo mismo 4 que 4 y al menos la habitación era lo suficiéntemente amplia para que pudiese abrir mi mochila de Dora la exploradora.
Alquilamos una moto por unas horas para recorrer los alrededores de Hpa- An( 3000 kyats medio día, aunque iban a ser 4 horas ( de 4 a 8) en las que Lisa me paseó como Miss Daissy y fuimos a ver Kawgon y Yathaypyan Caves, que me recordaron mucho a las “ Batu Caves” de Kuala Lumpur y que en mi opinión no merecían mucho la pena. Especialmente la primera porque había que pagar 3000 kyats por la entrada y una vez dentro es una cueva llena de budas y estatuas varias, pintadas de dorado de dudoso gusto estético ( rozando lo Kitch en mi opinión) y bastante modernas además.En  el camino de vuelta, paramos a ver la puesta de sol en La “ Bat cave”.No por la puesta de sol en sí, sino porque al ponerse el sol, millones de murciélagos salen volando de la cueva. No es que sea muy fan de los murciélagos ( como mucho me gusta Batman y para de contar) pero verlo es todo un espectáculo.

Camino a las  caves

little Monks 

Kawgon  Caves 

Batman y sus amigos en la “Bat Cave” 
 Según regresamos a Hpa- An paramos a cenar en San Ma Tau, un restaurante local, que en mi opninión tiene la mejor comida que probé en todo el país. Para más inri, su precio es súper atractivo, desde 500 kyats los platos vegetarianos ( eso sí raciones talla xxs asiática), pero junto a la comida te traen gratis una sopa súper rica un plato de verduras crudas ( pepino, varios verdes varios, rábano) y 10 “ dips ” locales como mango chutney, pickeld tea leaves, soy bean y otros con olor a pescadilla que no probé porque no parecían tan apetecibles. Te dan también postre gratis, y puedes tomar caramelos de café, tamarindo y un bloque de algo súper dulce, que parecía azúcar concentrada con algo de coco y que no recomiendo si no quieres morir de un coma diabético ( nosotras dimos un bocado y no pudimos ni tragarlo de lo empalagoso wue era). Así que por 500 kyats cené mi querida ensalada de hojas de té ( que por primera vez no parecía ultrafrita) y entre los entrantes y los 200 caramelos de café y tamarindo que me comí ya no me entraba nada más. Vamos que conmigo salieron perdiendo claramente porque arrasé con el “ free stuff”.
Al día siguiente volvimos a alquilar motos, aunque esta vez cada uno la suya porque queríamos ir a ver la Saddan Cave,a la que se tardaba en llegar más de una hora por caminos secundarios de tierra y barro y Lisa no se sentía segura como para llevarme de “ paquete” . Así que me vi obligada a poner a prueba mis habilidades motorísticas una vez más. Ya había mejorado mucho desde mis inicios en Filipinas, pero aún así no me sentía yo muy segura conduciendo por ciudad, Hpa- An tenía bastante tráfico y nunca había hecho un “ road trip”, pero despacito y buena letra llegamos a Saddan Cave.
Lo más bonito el camino para llegar entre lagos y arrozales y una vez allí si coges un barco que cuesta 2000 kyats por persona, atraviesas el lago para volver a la entrada y en mi opinión lo mejor de la cueva.
Según salimos de la cueva empezó a diluviar, y yo muerta del susto por tener que volver a conducir por esos barrizales con semejante tiempo. Afortunadamente esperamos un poco y paró, con lo que fueron unas gotas en el camino y ya, nada que no se pueda solventar apoyando los pies en el suelo para no caerte según pasas los charcos.
De vuelta a Hpa- Ann paramos en una catarata donde lo más reseñable era que las mujeres no se podían bañar ( y así lo indicaba el cartel), Lombani Gardens y el Kyauk Kalap Monastery.
Nos faltó subir el monte Zwegabin, pero nos dijeron que eran una horillas y no hubièramos llegado a coger el bus a Yangoon, porque nos marchábamos esa misma noche en bus nocturno a las 7 de la tarde.
Llegamos más que de sobra al hostel, para esperar al bus, que pese a ser local, y costar solo 5000 kyats, te pasa a buscar por la puerta de “ casa”.
Eso sí, la puntualidad brilló por su ausencia, porque por allí no apareció nadie hasta las 8 casi…..
En ese bus, pondríamos rumbo a nuestra última parada en Myanmar, Yangoon.

el  lago de Saddan Caves 

Lombani gardens 

Kyaup Kalap 

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