Sri Lanka, de Negombo a Sigiriya

Aterricé en el aeropuerto de Colombo después de una breve escala en Kuala Lumpur sin nada reseñable que contar, porque básicamente pasé un día y medio allí por no tener que esperar 12 horas en el aeropuerto, pero como ya había estado, vaguee y poco más.Aunque ahora que me doy cuenta sí que hay algo que mencionar al respecto, que me quedé en el hostel más asqueroso del mundo mundial, tanto, que por no dormir allí me fui de empalmada al aeropuerto…..
Una vez en el aeropuerto, me compré una sim card con 8 Gb de datos por 1300 rupias( no porque haga colección de sim exóticas, sino porque en esta parte del mundo el wifi ha sido inexistente, y sin internet, imposible seguir el itinerario sobre la marcha)
 Salí  a “ pegarme con los conductores de tuc- tuc, que otra cosa no, pero son jetas en cualquier parte del mundo, y de las 1400 rupias que me pedían a la salida de la terminal, caminando unos metros hasta la salida del aeropuerto, conseguí que uno me llevara por 700 a Negombo.
Iba a pasar el primer día allí por recomendación unánime, puesto que todo el mundo me había aconsejado evitar Colombo y sin dormir por culpa del tufo a mofeta del hostel en Kuala Lumpur, no me veía muy motivada para seguir del tirón a Kandy.
Negombo está solo a 7 km del aeropuerto, así que después de dejar la mochila en homestay, cogí una bici y fui a conocer la ciudad.
La verdad que no tiene mucho y es un poco “ Lloret de Mar” está lleno de hoteles, cafés y tiendas de souvenirs para guiris. Lo que más me gustó fue el mercado del pescado, en el que hay decenas de puestos en los que los pescadores secan el pescado al sol. Eso sí viendo eso, la salubridad del lugar, que el pescado está a plena solana, rodeado de basura y polución, entran muchas ganas de volverse vegetariana.

Fotos varias del fish market 
Además del mercado, al lado se supone que había un fuerte de la época colonial holandesa, pero después de dar más vueltas que un tonto, me di cuenta de que estaba dentro del recinto de la prisión, así que salvo que atracase una tienda para que me llevasen ahí, me iba a quedar sin verlo, y como que me parece una medida un poco in extremis por un selfie en una fortaleza.
Como hacía más calor que en el infierno y ya había visto todo, me fui a darme un baño en la playa. Pero se quedó en un intento, porque uno, la playa era más fea que pegar a un padre, estaba extremadamente sucia y las pocas personas que había en el agua, se estaban bañando con “ burkini” o vestidos….. así que mis ganas  de pegarme un chapuzón, se quedaron en eso….
Al día siguiente me desperté pronto ( como me voy a la cama más pronto que los Lunnies, con el amanecer estoy siempre en pie), y me fui a la estación de autobuses rumbo a Kandy.
Hay autobuses cada hora, se suponía que a las horas y 15 minutos, pero nosotros salimos casi a las 9( en lugar de a las 8:15 que se suponía), porque esperamos a que se llenara el autobús.
Los autobuses funcionan muy bien, tal y como me habían ya comentado, hay muchísimas frecuencias y son ultra baratongos( el de Negombo a Kandy me costó  150 rupias que al cambio no es ni un euro) . Eso sí, el caballo del malo es más rápido porque tardamos 4 horas en recorrer    Kilómetros. Además he de añadir que fue el autobús más incómodo en el que me he montado nunca, porque solo tenía medio respaldo y además a alguien se le había ocurrido la lúcida idea de plastificar los asientos…. Supongo que en aras de la “ limpieza” ya que con un pañito húmedo es mucho más fácil de limpiar que un asiento de tela.
Pero en primer lugar, dudo que nadie pase un paño húmedo en la vida por esos asientos,
Y en segundo viajar con el efecto sauna incorporado en un clima tropical, húmedo y a 35 grados, roza el genocidio de extranjeros. Porque los locales no, pero yo desde luego sudé la gota gorda y estuve al borde de la deshidratación medio viaje.

Autobús a Kandy en la estación de Negombo 

Autobús ” plastificado” antes de que se llenase 
Una vez que llegamos a la estación de Kandy o lo que viene siendo un conglomerado de autobuses apelotonados en la calle, porque no había estación como tal, me fui al City Kandy Hostel. Como tenía pensado irme al día siguiente por la tarde, dejé mis cosas y me fui directa a turistear.
Según la Lonely Planet, Kandy es uno de los imperdibles de Sri Lanka y la “ ciudad cultural” pero sinceramente me pregunto que tiene esta ciudad de imperdible, porque más bien es todo lo contrario, muy prescindible.
En la  ciudad de Kandy se encuentra el Tooth Relic Temple, que en teoría alberga un diente de Buda, por lo que es el templo más venerado del país. Pero digo que en teoría, porque el diente se lo debía haber llevado el “ Ratoncito Pérez” y yo no vi nada por allí.
El templo en sí es el “ timo de la estampita” ya que todo el complejo exterior se puede ver gratis, pero para entrar a ver la reliquia hay que pagar 1500 rupias ( unos 10 euros) y una vez dentro, no ves nada porque el  “ diente” está “ guardado” y solo pasas por delante de la habitación en la que se encuentra.
Así que tras sentirme estafada, di una vuelta por el Lago, que es agradable, pero para Lagos ya tengo el de la Casa de Campo de Madrid y fui a buscar el Soya Centre para comer algo.
Se trataba de un local dedicado exclusivamente a la Soja y el Tofu y me comí un helado que estaba bueno no, lo siguiente….
Con decir que el helado  fue lo que más me gustó de la ciudad de Kandy creo que lo digo todo.

Entrada al templo del diente de Buda 

Exterior del templo del diente de Buda
 

Ahí escondido se supone que está el diente de Buda 

Lago de Kandy 
No esperé ni al día siguiente por la tarde para marcharme, me levanté al alba y pensaba ir caminando a un Buda gigante que domina la ciudad, pero me dio una pereza enorme y al final me fui directamente a la estación.
Pregunté por el autobús a Dambulla y me monté en el que me dijeron por el módico precio de 100 rupias ( 0,6 euros).
Tardamos 2 horas en llegar a Dambulla, que es famoso por el “ Cave Temple” y hay gente que lo ve en el camino a Sigiriya. Para, lo ve y se monta de nuevo en el autobús, pero claro, eso es si no llevas 20 kg a la espalda como es mi caso, en el que no te queda más remedio que hacer noche.
Dejé la mochila y aproveché para echarme una mini siesta, porque no me encontraba yo muy católica….tanto tentar a la suerte con la comida parecía que estaba teniendo consecuencias….
A media tarde caminé al templo, que  está a dos km del centro, que si bien es nada, a pleno solo y medio enferma parecen un maratón. Una vez allí pagué la entrada de rigor , porque en este país ya están muy espabilados y cobran absolutamente por todo ( en este caso 1500 rupias) y subí al templo. 
He de decir que tengo tal saturación “ templuna” desde Myanmar que soy incapaz de apreciar la “ belleza de ningún Buda o ninguna Pagoda más, y si bien este templo me pareció mucho mejor que el de Kandy con su “ diente imaginario”, podría haber sobrevivido sin verlo.
Con esto ya estaba todo visto en Dambulla y pese a que inicialmente había pensado quedarme un par de días, debido a su situación estratégica y sus buenas comunicaciones y desde allí hacer excursiones de un día a Sirigiya y algún lugar más, decidí irme al día siguiente a Sirigiya aunque estuviese más a desmano, porque Dambulla es la típica ciudad sucia y ruidosa y carece de encanto alguno.
Así que al día siguiente nada más levantarme y después de dormir muchas horas, cogí mi mochila y me fui a la calle principal donde paraban los autobuses y me monté en el primero que iba a Sigiriya ,( los autobuses pasan continuamente y nunca hay que esperar más de media hora para ningún destino), buscando un sitio que me gustase mínimamente para poder quedarme más de un día.

Entrada a los Cave Temples 

Buda recostado en los Cave Temples de Dambulla 

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