Sigiriya y Anuradhapura

Llegada relámpago a Sigiriya huyendo de Dambulla. Una vez en la estación ( lo que viene siendo una marquesina en una rotonda) me cuelgo la mochila y me pongo a caminar hacia el “ Bandula Guest House” y en ese momento me doy cuenta de lo fácil que es viajar hoy en día.
Y esto por qué? Pues bien, porque según iba caminando me tropecé con un grupo de tuc- tucs, y si hay un denominador común a todos los conductores sin importar la parte del mundo en la que te encuentres, es que están ávidos de timar al turista. Y ahora  cuando dicen very far very far, tuc tuc very cheap , puedes sacar tu móvil, comprobar en maps.me y zas, darles en todos los morros cuando les enseñas que es solo un kilómetro y puedes caminar eso y mucho más con tu mochila que es casi más grande que tú.
En Sigiriya no hay mucho que hacer, solo subir a Lions Rock o Pidurungala.

Yo me decanté por la opción “ low cost” que es subir a Pidurungala para desde allí poder disfrutar las vistas de Lion Rock. Fundamentalmente porque me había sentido un poco estafada con las entradas en los sitios anteriores y subir Lion Rock eran 30 dólares, mientras que Pidurungala eran 500 rupias. Yo que pensaba que eran unas escaleritas y ya me había plantado un vestido largo, por eso de que hay que ir tapado y converse. Total, que me planto en la roca y empiezo la ascensión.
El primer tramo fácil, escaleras y ninguna complicación. Pero el segundo? Madre mia, ya casi llegando a la cima había que trepar ( y con esto me refiero literalmente, cual mono en busca de bananas en los ârboles) y claro, yo que iba antes muerta que sencilla con mi monísimo vestido, me las vi y me las desee para llegar.
Pero pese a hacerle un 7 al vestido en un afán de que los que venían detrás de mi no me vieran hasta las anginas, llegué a la cima donde me vi recompensada con unas magníficas vistas.Pensaba quedarme a ver la puesta del sol, pero dado que el camino era elegante decidí no tentar a la suerte y no lo hice, que no era plan de romperse una pierna.
Pese a mi vestido y todas las adversidades se me dio muy bien, porque según el panfleto que te daban al entrar el tiempo estimado eran 4 horas ( supongo que ida y vuelta) y yo tardé 40 minutos para subir y 30 para bajar, así que hasta podría decirse que estoy fit ( aunque la verdad lo dudo).

Lion rock desde Pidurungala

Vistas

Lion rock al fondo 
Como estoy mayor, aunque era sábado, cené y prontito a la cama, porque aunque nadie me cree esto de viajar es muy muy cansado!
Al día siguiente según me levanté decidí quedarme una noche más en Sigiriya, que era muy tranquilito y me venía descansar. Además desde allí podía hacer un safari al parque Nacional de Minneriya, así que eso hice. A las 2 pasaba a buscarme el jeep y en unos 40 minutos estábamos en la entrada del parque.
Para una persona sola, la verdad que es bastante caro, porque tienes que alquilar sí o sí un jeep, que desde Sigiriya eran 4500 rupias y da igual que metas a uno que a ocho, más la entrada del parque que además del ticket individual que son 2186 rupias, incluye una tasa por coche y conductorde 1974, 34 rupias  ( que si vas con más gente se dividiría entre todos). Así que después de haberme dejado un riñón, mas vale que viese elefantes.
Realmente mereció la pena porque vi ni más ni menos que 150, eso contando grosso modo. Y aunque el conductor se empeñaba en enseñarme pájaros, ciervos, búfalos y otros, como no soy muy fan de los animales, cuando había visto elefantes para parar un tren , le dije que podíamos irnos.
Según llegué al hotel, hacían check in dos chicos, que  momento que dijeron hola ,pude oler  a la legua ( o mejor dicho escuchar ) que eran españoles, maravillas de tener este precioso acento que por mucho que vivas fuera no te quitas. Sea como fuere, cené con ellos, porque llevaba muchos días sola y después de compartir tanto tiempo con Lisa se me hacía raro.

En la mañana siguiente después de desayunar, ponía rumbo a Anuradhaphura, asî que me marché después de un desayuno srilankés a base de curri ( sí sí ya soy hasta capaz de desayunarlo y teniendo en cuenta que los rottis y los hoppers son a base de trigo es lo que me queda). Tengo que señalar que me quedé en un sitio estupendo, muy básico, pero mi habitación grandecita con mi propio baño y lo mejor, 5 dólares con el desayuno incluído. Y la familia que lo regentaba era un encanto. Aunque como toda la gente en general aquí, para haceros una idea, empezó a diluviar la tarde anterior de repente, ( típico de países tropicales) y me metí en una tienda para resguardarme y la dueña me ofreció su paraguas para que pudiese seguir mi camino. He de decir que me esperaba que los srilankeses fueran como los indios y para nada, salvo los conductores de tuc tucs, que son unos especímenes aparte, por lo general la gente es muy honesta y súper cálida.
Y tras este inciso, prosigamos con el viaje. Otra vez caminé con la mochila a la parada de autobús, tenía que volver a La calle principal de Dambulla para ahí coger otro autobús a Dambulla.
Media hora hasta Dambulla y nada más bajarme del autobús pasaba una minivan con destino a Anuradhapura. Viajar aquí es súper fácil, porque en cunto te ven te preguntan a dónde vas y te llevan hasta el autobús, incluso los paran por ti. Así que siguiendo las indicaciones yo me monté en la van que iba a Dambulla.
He de decir que el “ confort” se paga caro, porque el trayecto fue solo de una hora, pero con aire acondicionado y más espacio. Pero claro, entiéndase por caro  200 rupias ( poco más de un euro) , pero que sería el doble de un trayecto de esa distancia en un autobús local.
Llegué a la una a la estación y fui caminando hasta el hotel. Intento reservarlos todos en la medida de lo posible cerca de las estaciones por evitar los tuc tucs porque me pone mala regatear y con mapme la vida es tan fácil…. Así que después de llegar y pedir unas indicaciones alquilé una bici y me fui a dar una vuelta rápida por los extraradios de la ciudad antigua.
Para ver la ciudad antigua hay que pagar 25 dólares y la entrada solo es válida por 24 h, así que como en el hotel me dijeron que en una tarde no me daba tiempo y me iba a quedar otra noche fui a las ruinas de Vessagiriya, el lago y los templos de Isurumuniya, Mirisavatiya Sri Maha Bodi  que  estaban fuera.Èste último es el segundo sitio más sagrado de Sri Lanka después del templo del diente de Budha y en él se encuentra el árbol más antiguo del mundo y que creció a partir de una rama traída del árbol de Budha en Bodhgaya, India.
Al final decidí que al día siguiente me levantaría muy muy pronto y pedalearía rápido para ver  todo y así coger el tren a Jaffna a las 15:30. Así que fui a la estacion a reservar el billete ( que me costó 280 y me fui a dormir pronto.
Investigué en varios foros y parecía que había varias formas de esquivar el pago de los 25 dólares, ya que la ciudad antigua no es un espacio cerrado en sí, y en ninguno pedían entrada, pero parece ser que si pasabas cerca de las taquillas donde se compran las entradas, podían pararte para pedirte el ticket y tocaría pagar si no lo tenías.
Así que a la mañana siguiente a las 7 salí con mi bici y seguí el plan que meticulosamente había urdido la noche anterior:
Pedalear a La parte de Mihavihara  hasta la entrada oeste de Sri Maha Bodhi y ahí aparcar la bici para seguir a pie desde ahí. La razón de dirigirme a la entrada oeste es que ese templo ya es parte de la ciudad a tigua y además hay que pagar una entrada adicional, pero entrando sin saberlo por la parte oeste el día anterior, a mi nadie me había pedido nada, así que así lo hice.
Del árbol de Budha pasé al palacio de Bronce y de ahí a la pagoda de Ruvanvelisaya.
De aquí me dirigí caminando a la ciudadela ,( aproximadamente a 1,5 km de distancia) y tras ver las ruinas de la antigua ciudad, que sinceramente poco tenían que ver, me disponía a ir al monasterio de Abhayahiri.
En el camino un chico se paró a hablar conmigo, tienen fascinación por preguntarte de dónde eres y me acompañó un rato. Me dijo que había trabajado como guía y que si iba al monasterio me pedirían la entrada y me tocaría pagar y como ya lo había visto casi todo me negaba.
Así que él me llevó a ver los twin ponds que me faltaban y en el camino de vuelta a recoger mi bici, la pagoda de Thuparama, que es la más antigua de Sri Lanka.
Había conseguido ver todo y eran solo las 12, así que me encaminé a recoger mi bici en el templo del árbol de Budha.En el camino y de la nada empezó a caer el diluvio universal, así que corriendo me metí bajo un árbol que es lo que tenía a mano y esperé a que parara. Lo del árbol he de decir que no sirvió de mucho  porque acabé como un perro mojado jajaja, pero como hacía calor tampoco importó mucho porque pedaleando de vuelta al hotel me sequé.
Me dio tiempo de requetesobra para llegar al hotel, coger la mochila y de ahí en tuc tuc a la estación, porque por  desgracia la de tren estaba a 3 km y la mochila día a día se me hace más pesada, así que no me quedó de otra.
Ya en la estación no faltaba nada más: relajarse  y esperar al tren que llegaba a 15:30.

Sri Maha Bodhi 
Sri Maha Bodhi 

Ruvanvelisaya 

Twin ponds 

Ruvanvelisaya pagoda 

Thuparama

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