Scenic train from Ella to Kandy

Mi penúltimo trayecto sería de Ella a Kandy en tren para de ahí ir a Nilambe, a un retiro de meditación, aunque eso lo contaré en un rato.
Hay varios trenes al día que cubren el trayecto saliendo desde Ella a las 6:39, 9:33, 10:56 y 12:04.
Yo cogi el de las 9:33.Según la Lonely Planet el observation class suele estar siempre completo, pero no dice nada de que el resto de clases 9 primera, segunda y tercera) también.Pese a que intentar comprar el billete fue lo primero que hice al llegar a Ella con dos días de antelación, primera clase estaba ya completa y para segunda y tercera no admitían reservas, así que me dijeron que llegase una hora antes el día del viaje y listo.

Total que llegué hora y media antes y compré mi billete ( 240 rupias en segunda clase). Ilusa  de mi, pensé  que tener billete era sinónimo de tener asiento, pero cuando vi las hordas de turistas que llegaban a la estación me imaginé lo peor, y pronto mis malos presagios se hicieron realidad.
Cuando el tren hizo su legada una nube de codos y patadas se abrían paso para abalanzarse  como aves de rapiña a la caza de su presa, que en este caso era un asiento disponible.
Pero ay pardillos !, ese  tren ya iba lleno hasta las trancas y no le cabía ni un alfiler.Pero si en algo son expertos en Asia, es en desafiar a las leyes de la física y al espacio tiempo y claro que entramos todos y más, eso sí, de pie.
Me tocó chuparme ni más ni menos que 6 horitas de viaje de pie.Pero al menos como había sido de las últimas en entrar, me aseguré un sitio junto a la puerta desde el que se disfrutaban unas vistas que ni en la observation class.
Según el autor de la Lonely Planet, y cito textualmente:”  a quién le importa no asegurarse un asiento e ir de pie cuando puedes disfrutar de esas vistas mientras disfrutas de un té”.  Pues a mi me importó majo, porque estoy segura de que tú no estuviste de pie las 6 horas como yo y menos recién convaleciente de gastroenteritis e insolación.
Además he de hacer dos incisos:
El primero, pasan vendedores de snacks, comida y té por el tren, pero estaba tan lleno, que cuando el famoso té pasó, ya estaba a punto de bajarme. Además siguiendo los gustos asiáticos, tenía tal concentración de azúcar que casi sumo el coma diabético a mi lista de enfermedades de esa semana.
Y el segundo, el tren iba tan tan petado ( y eso que es temporada baja, no quiero ni imaginarme cuando sea la alta), que salvo que estés junto a la puerta como yo, no vas a ver absolutamente nada.
Así que contenta me tienes Lonely Planet! Aún así he de decir que el viaje en tren es de los más bonitos que he visto, sino el más empatado con el que recorre Hsi-Pa – Mandalay en Myanmar.
Así que pese a todo el ” sufrimiento” es 100% recomendable.
Además compartí mis ” miserias” con los viajeros que como yo iban de pie a mi alrededor y al final fue divertido y todos nos reíamos , por no llorar claro….

El tren a su paso por las plantaciones de té

A medida que el tren va subiendo en altura la vegetación va cambiando 

A veces parace que estás en Suiza por el tipo de vegetación 

Ni el metro en hora punta….

” observation room low cost” sentados en las escaleras 

Toda una experiencia viajar en tren 

Pero como he dicho, el tren merece mucho la pena. Es increíble como cambia la vegetación en tan poco tiempo. Pasando de plantaciones de té y vegetación tropical a coníferas y bosques que imaginas más propios de países como Suiza y Alemania. Y es que Sri Lanka es un país muy diverso y más teniendo en cuenta lo reducido de su extensión ( todo el país es del tamaño de Andalucía).

Una vez en Kandy, hice noche para al día siguiente dirigirme a Nilambe
Y bien, qué hay en Nilambe? Un retiro de meditación. Y muchos dirán medita qué?
Pues sí, sí habeis leído bien. Llevaba mucho tiempo queriendo probarlo porque a lo largo de todo el viaje he conocido gente que ha hecho meditación en diversos países y Virginia ( la española con la que estuve en Trinco y Ella) me habló del de Nilambe en particular.
No sé muy bien por qué iba, si para aprender a relajarme, a descubrir mi yo interior o qué…
El caso es que ahí me planté y estuve de lunes a sábado en el retiro de meditación que además era silencioso, con lo que yo hablo…

La rutina consistía en levantarse a las 4:30 ni más ni menos para empezar a meditar a las 5.

De 6 -6:30 té
6:30- 7:30 yoga
7:30- 8:00 desayuno
8:00-9:15 working meditation
9:30-12:00 meditation ( sitting, standing , walking)
12:00-13:00 almuerzo
13:00-14:00 descanso
14:00-14:30 walking meditation
14:30-15:30 meditación individual
15:30- 16:30 té
16:30 -18:00 meditación  en grupo
18:00- 18:30 snack
18:30 – 20: 00 meditación en grupo
20:00- 21:00 comentarios y dudas

Al principio se me hizo durísimos, no por no poder hablar ( por increíble que parezca), ni por el madrugón, sino porque soy hiperactiva y quedarme en la misma posición durante horas, intentando concentrarme se me hizo cuesta arriba. El primer día tenía que cruzar y descrizar las piernas cada 3 minutos y me sentí como Julia Roberts en ” eat, pray , love”, no por lo guapa claro, sino porque ella en la peli en la parte de meditar se distraía hasta con una mosca y yo estaba exactamente igual.
Con el paso de los días le fui cogiendo el gusto y más o menos era capaz de mantenerme quieta (  si incluímos las 3 veces que me quedé dormida y me desperté cuando me caí de morros al despertarme claro).

Además el cuarto día la gente debía de estar tan agobiada como yo y rompieron el silencio, así que pese a estar casi todo el tiempo sin hablar, en los descansos ya no era así y se hizo más llevadero y la verdad que la gente con la que coincidí era genial.
Se convirtió el retiro en una especie de campamento de meditación.
Y como experiencia es súper recomedable, por muy raro que suene.
Además aunque esté feo que lo diga, la comida del retiro es la mejor que probé en Sri Lanka con mucha diferencia, así que solo por eso ha merecería la pena jajaja. Aunque no había cena, solo unas tostadas que yo por supuesto no podía comer. Aunque teniendo en cuenta que mis únicas calorías quemadas eran las consumidas para caminar por el hall durante la walking meditation ( y no debían de ser más de 200 metros) y que en el desayuno y la comida nos poníamos como el ” kiko” a la cena llegaba sin pizca de hambre.

Os dejo a continuación unas fotos del retiro y del último día, que nos llevaron de paseo a ver el increįble paisaje que rodeaba el centro.

Mi ” suite ” 

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